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K. Renato Lings ©

Nuevas investigaciones


 

IGLESIAS DIVIDIDAS

A la hora de redacción de estas líneas (2014), muchas
iglesias cristianas viven enredadas en un embrollo estéril 
causado por diferentes criterios acerca de la importancia de
los temas de género y de sexualidad, especialmente en lo tocante a la homosexualidad. Según la retórica empleada,
el problema más áspero parece centrarse en la Biblia.

Los últimos años apenas si registran tímidos avances en
este terreno. Estamos presenciando una tensa situación conflictiva caracterizada por el colapso teológico. 
Para
afrontar este agudo problema urge promover nuevas
investigaciones académicas.


SUPOSICIONES

Uno de los mayores obstáculos presentes en este panorama radica en una suposición tácita: que todos sabemos todo lo necesario acerca de lo que la Biblia dice al respecto. Sin embargo, el trabajo bíblico que yo vengo realizando me
obliga a plantear estas preguntas: ¿Qué sabemos realmente
de estos textos? ¿Basamos nuestras actitudes y opiniones
en conocimientos sólidos o en tradiciones establecidas
a lo largo de la Edad Media? 

A juzgar por mi experiencia doctoral con el relato de
Sodoma
y Gomorra, sabemos todavía muy poco. Mi
exploración detallada del texto hebreo de los capítulos
18 y 19 del Génesis
ha traído sorpresas. La sorpresa
más grande ha sido descubrir que
me costaría cuatro años
de trabajo intensivo llegar a entender claramente el
lenguaje hebreo original. Otra sorpresa fue descubrir
que la trama bíblica de Sodoma no tiene nada que
ver con problemas sexuales (véase abajo).
 

BIBLIA Y HOMOSEXUALIDAD

Debemos empezar preguntándonos: "Son compatibles las palabras <Biblia> y <homosexualidad>"? Por su parte,
"Biblia" se remonta al griego antiguo donde significaba "libros". A su vez, el término "homo-sexual" se acuña en
el año 1869. La literatura de la antigüedad grecorromana
no tiene ningún término equivalente a "homosexual". Por
tanto, debemos proceder con sumo cuidado a la hora de
hablar de temas de sexualidad en el marco de la Biblia.

Suele decirse que la Biblia tiene nueve textos que se refieren
a las relaciones íntimas entre dos personas del mismo sexo, cinco de los cuales pertenecen al Primer Testamento y
cuatro al Nuevo. Sin embargo, sólo tres de estos pasajes
son de naturaleza sexual, a saber, Levítico 18,22 (20,13),
Romanos 1,26-27 y Judas v. 7.
 

LIBROS PUBLICADOS

En 2011 salió publicado mi libro Biblia y homosexualidad
¿Se equivocaron los traductores?
en versión española (Universidad Bíblica Latinoamericana, Costa Rica, 394 pp.)
En esta obra analizo una serie de textos que pertenecen al Primer (Antiguo) Testamento, con énfasis en el relato de Sodoma y Gomorra en el Génesis.

En 2013 apareció en inglés Love Lost in Translation: Homosexuality and the Bible (Trafford Publishing,
EE.UU.). El libro abarca todos los textos bíblicos de interés,
incluidos aquellos que figuran en las cartas de Pablo
(Romanos capítulo 1; 1 Corintios 6,9; 1 Timoteo 1,10)
además del versículo 7 de la carta de Judas. La obra contiene amplios comentarios sobre problemas de exégesis, hermenéutica bíblica y las múltiples dificultades inherentes al proceso de traducción.

Se prevé la publicación en 2015 de mi próximo libro en castellano titulado Adonde tú vayas, iré yo.


LA "COSTILLA" DE ADÁN

Desde hace siglos la teología cristiana mantiene que la mujer
es creada a base de una "costilla" del hombre varón, con referencia al capítulo segundo del Génesis. Sin embargo,
esta lectura distorsiona el texto original. Antes de someterse
a la operación que le cambiará la vida, el hombre primitivo
no es varón sino un "terrígeno" o "terrícola" de género
ambiguo, o sea, creado como varón y hembra a imagen y semejanza del Creador (Génesis 1,26–27). 

Es importante subrayar que el sustantivo tsela en Gen.
2,21 no significa "costilla" sino "costado". El terrígeno tiene originalmente dos costados, uno masculino y otro femenino.
Mediante la intervención quirúrgica, un costado se convierte
en hombre y el otro en mujer. Se trata realmente de un
texto literario refinado que indica que tanto al hombre
como a la mujer les toca representar un "costado" del
primer ser humano creado.


EL LENGUAJE DEL SEXO

El lenguaje del sexo en la Biblia hebrea es un tema que está poco investigado. El libro del Génesis tiene dos frases
verbales frecuentes que indican situaciones de coito: entrar
a
una mujer o acostarse con alguien. Cuando surge una 
situación de violación sexual, el verbo empleado
connota el significado de humillar.

Muy escasas veces aparecen algunos otros verbos para
sugerir momentos de intimidad sexual, a saber, tocaracercarse a una mujer, estar con alguien
 y divertirse con una persona determinada.
 

LA DESNUDEZ DE NOÉ

Durante siglos se ha especulado sobre la naturaleza
del episodio relatado en el cap. 9 del Génesis donde
Cam ve la "desnudez" de su padre Noé. En el momento
en que se produce el incidente, el patriarca se
encuentra en el suelo en estado de embriaguez. Los 
demás hijos varones de Noé demuestran una actitud de
respeto hacia su padre. Pero Cam responde con 
frivolidad. Por esta razón Cam y su hijo Canaán
reciben una maldición. 

Debido a la airada reacción de Noé ante la impertinencia
de su hijo, algunos comentaristas sugieren que el suceso
refleja una agresión sexual.
Sin embargo, el vocabulario
hebreo empleado en estos versículos se aparta del
lenguaje típico para las situaciones de violación física.
Por esta razón, es más probable que el texto refleje el
problema del hijo (Cam) que deshonra al padre (Noé) en violación evidente del mandamiento: "Honrarás a tu
padre y a tu madre" (Ex 20,12).
 

LOS "YACERES" DE UNA MUJER

A todas luces el significado social del versículo 18,22 
del Levítico aún no se ha apreciado debidamente. Tradicionalmente se ha pensado que el legislador bíblico prohíbe la intimidad sexual entre varones o, al menos,
la penetración anal. Sin embargo, a nivel filológico
el pasaje no contiene ningún dato fehaciente que
permita una interpretación tan concreta.

Al contrario, hay que recalcar que la terminología hebrea
 es opaca. No hay manera sencilla de traducir la frase "los yaceres (acostamientos) de una mujer".
En primer lugar,
este breve texto hebreo no prohíbe acostarse con un 
"hombre" sino con "varón" o "macho". En segundo lugar, el original dice textualmente: "Y con varón no te acostarás
(los) yaceres de una mujer". En tercer lugar, el plural
hebreo de 
mishkebey, "acostamientos", es 
extremadamente infrecuente. 

Dado el contexto general del Levítico 18, que enfoca
la problemática del incesto entre hombre y mujer, hay que tener en cuenta este hecho. Posiblemente el significado
del versículo analizado tenga que ver con una situación
incestuosa entre varones.
 

LOS CONSAGRADOS

La palabra hebrea kedeshim significa literalmente "consagrados". A veces se traduce erróneamente como "prostitutos sagrados". El término es cuestionable
porque es ínfima  a documentación sobre la supuesta prostitución sagrada en la antigua tierra de Canaán. 
De forma irresponsable, algunos traductores de la Biblia proponen como equivalentes castellanos de kedeshim
palabras tan dispares como "prostitutos" (a secas),
"hombres fornicadores", "sodomitas" o, incluso, "homosexuales". 

De esta manera, se establece un vínculo anacrónico con
temas de actualidad, en este caso el conflicto corriente
sobre el lugar que ocupan las personas homosexuales en
la comunidad cristiana. Dos problemas de gravedad quedan
a la vista: (1) se distorsiona el mensaje bíblico; (2) se
aumenta la injustificable carga teológica que pesa sobre 
las personas lesbianas, gays y bisexuales. Por tanto, urge emprender una investigación a fondo del lenguaje
empleado en el Deuteronomio 23,17.
 

LOS EUNUCOS

 
Un grupo social en la Biblia, ignorado por muchos, es el de
los eunucos. Al principio del Primer Testamento quedan excluidos de la comunidad creyente (Lev. 21,20; Deut.
23,2). Sin embargo, varios profetas se oponen a tal discriminación, tratando a los eunucos con respeto y cariño. Daniel goza de los favores del eunuco principal del rey
 Nabucodonosor (Dan. 1,9). En un momento crítico, Jeremías
es socorrido por un eunuco africano (Jer. 
38,7–13). Según Isaías, el Dios de Israel invitará personalmente a los
eunucos fieles a ocupar asientos de honor en su templo. Recibirán "un nombre mejor que  hijos e hijas" 
(Isa. 56,5).


Los eunucos reaparecen en el Segundo Testamento. Jesús
habla de los eunucos que nacieron así y de los que se
hicieron tales a sí mismos "por el Reino de los Cielos"
(Mateo 19,12). Un eunuco famoso es el funcionario
etíope bautizado por el apóstol Felipe (Hechos 8,2
6–39). 
De esta manera, se cumple la profecía de Isa. 56. Las
antiguas exclusiones basadas en la condición sexual de la
gente ya no valen. Lo que importa es tener fe (Juan 3,16). 
El apóstol Pedro aprende esta lección en una visión: "No
llames tú profano a lo que Dios ha purificado" 
(Hechos 10,15).
 

CONOCER EN EL SENTIDO GRIEGO

Este dicho humorístico se oye a menudo en la calle. Es
curioso comprobar que no tiene ninguna base filológica en
la Biblia hebrea. He realizado un escrutinio detallado del
libro del Génesis para sacar la conclusión que el verbo
hebreo yadá, "conocer", no pertenece al ámbito sexual.
La connotación sexual de "conocer" procede del griego 
clásico. Lo correcto sería decir "conocer en el 
sentido griego".

En determinados casos yadá significa "tener conocimiento
de" o "reconocer". En otros casos actúa como término 
netamente jurídico que anuncia el inicio formal de pactos, contratos matrimoniales e indagaciones judiciales.


SODOMA Y GOMORRA

Históricamente, la famosa historia de Sodoma (Génesis
18–19) fue la primera utilizada para denigrar a la gente homosexual. Todo comenzó con Filón de Alejandría, filósofo judío que vivió en el siglo I de la era cristiana, siendo contemporáneo de Pablo de Tarso. Leía la Biblia traducida
al griego y redactaba sus escritos en el mismo idioma. Filón interpretaba la ciudad bíblica de Sodoma como un hervidero
de pederastia. Su enfoque pasó a los Padres de la Iglesia
y continúa siendo aceptado por muchos hasta épocas
muy recientes.

Sin embargo, numerosos problemas textuales del original hebreo de Gen. 19 permanecen sin resolver y escasamente investigados. Mis exploraciones detalladas de este relato complejísimo demuestra que el argumento transcurre sin
entrar en el terreno de lo sexual. Al narrador le preocupa la situación de indefensión que caracteriza la situación de los extranjeros residentes cuando son maltratados a manos de
las autoridades locales. Tal es el caso de Lot, sobrino de Abraham y vecino de Sodoma (Gen. 19,9).


EL CRIMEN DE GUIBEÁ (Gabaa)

Los textos bíblicos citados en los conflictos teológicos
actuales no son ni sencillos ni llanos. Al contrario, están sembrados de opacidades y ambigüedades. Por ejemplo,
e
sta observación es válida para el drama de terror que se desenvuelve en la ciudad de Guibeá (Jueces 19 y 20). Este relato hace gala de un alto nivel de redacción ya que el
narrador emplea refinadas técnicas literararias como son el 
suspense, el lítote y el laconismo.

Vista superficialmente la narración de Guibeá nos presenta
una brutal violación sexual que deriva en asesinato. Sin embargo,
la intención del narrador no es documentar un incidente histórico. Detrás de la ferocidad del texto se detecta un amargo conflicto político. De hecho, el relato constituye una alegoría de la prolongada reyerta entre 
las casas del rey Saúl y de su sucesor David. Saúl era
natural de Guibeá, ciudad presentada en Jueces 19 como
un nido de maleantes. Como la joven víctima de la
historia, David era de Belén de Judá. Durante la etapa
en que vivió en Guibeá fue maltratado por Saúl quien
intentó asesinarlo en varias ocasiones.
 

HOMBRES BLANDOS Y VARONES-CAMA

En la primera carta enviada por Pablo a los Corintios
(Segundo Testamento), figuran dos palabras griegas que supuestamente se relacionan con la intimidad homoerótica.
En 1 Cor 1,6,9 malakoi significa "hombres blandos" y arsenokoitai se traduce como "varones-cama" o "varones
que se acuestan". Estos términos, que describen 
exclusivamente a varones, no aparecen en la literatura homoerótica de la antigua Grecia. Por tanto, es improbable 
que se refieran a la orientación sexual de la gente que
hoy llamamos gay o bisexual.

Con respecto a malakoi, se trata de un vocablo común.
Aplicado a personas, puede aludir a aquellos que son moralmente débiles o flojos. A su vez, arsenokoitai es un término insólito posiblemente acuñado por el mismo Pablo.
El contexto de esta parte de la carta sugiere que los  arsenokoitai intervienen en actividades deshonestas tal vez relativas a los numerosos burdeles que existían en
Corinto en tiempos del imperio romano.



PASIONES ANTINATURALES

Un texto citado a menudo con motivo de los debates
sobre el homoerotismo en la Biblia, está en el primer capítulo
de la carta de Pablo a los romanos, versículos 1,26–27. Sin embargo, bastantes intérpretes y traductores se equivocan pensando que Pablo escribe en tiempo presente. No es así. Según la redacción original griega, el apóstol alude a sucesos
de carácter escandaloso ocurridos en el pasado. De hecho, habla de ciertas orgías extravagantes acaecidos antaño
en templos ubicados en Roma.


Según Clemente de Alejandría, uno de los padres de la
iglesia primitiva, las mujeres mencionadas en 1,26
practicaron el sexo anal con varones, actividad tildada por
Pablo de "antinatural". Los varones aludidos en 1,27
parecen haber ejecutado una ceremonia sexual extravagante, tal vez consagrada a la diosa Cibeles. Referido únicamente
a grupos paganos, el texto no aporta dato alguno sobre
las parejas del mismo sexo.


OTRA CARNE

La brevísima carta de Judas se refiere a Sodoma y Gomorra
en los versículos 7, 9 y 14. El autor sugiere que la gente de Sodoma "fornicó" y "se fue detrás de una carne diferente"
(v. 7). La inusual voz "carne diferente" alude a las
relaciones sexuales indebidas entre seres celestiales y
gente nacida de mujer.


Según algunos investigadores, Judas reflexiona aquí sobre
el Génesis, concretamente 6,2–4 donde los llamados hijos
de Dios "tomaron" mujeres terrenales dejándolas
embarazadas. Sin embargo, otros comentaristas se inclinan
a pensar que Judas se basa en fuentes literarias de la época intertestamentaria, específicamente La asunción de
Moisés
(v. 9) y el Libro de Enoc (v. 14).


RUT Y NOEMÍ

La Biblia hebrea contiene un relato extraordinario con
dos protagonistas femeninas. El libro de Rut comienza con sucesos trágicos y termina rebosando felicidad y optimismo. 
Las dos viudas Noemí y Rut construyen juntas una relación duradera en que se apoyan recíprocamente. Rut, la más joven, declara su firme intención de no abandonar jamás
a Noemí (Rut 1,16–17).

En Belén, la comunidad de origen de Noemí, todos y todas celebran la fuerza del vínculo establecido entre ambas
mujeres. Cuando Rut da a luz a su hijo Obed, las vecinas
de Noemí llevan al bebé al regazo de Noemí exclamando:
"¡A Noemí le ha nacido un hijo!" (4,17). Rut se convierte
en bisabuela del rey David (4,21–22).


DAVID Y JONATÁN


En el contexto de la Biblia, es notable la relación entre el
joven David y Jonatán, hijo del rey Saúl. En varias ocasiones
invocan juntos el nombre del Dios de Israel. Jonatán dice a David: "Que Dios esté entre tú y yo para siempre, y entre
mi descendencia y la tuya" (1 Samuel 20,42). Así, y pesar de
la hostilidad manifiesta de su padre, Jonatán decide
establecer un pacto permanente con David.

Cuando muere Jonatán en el campo de batalla, David se lamenta: "Lleno estoy de angustia por ti, Jonatán, hermano
mío, en extremo querido. Tu amor fue para mí más delicioso que el amor de las mujeres" (2 Samuel 1,26 NBJ).


EL AMOR ENTRE HOMBRES EN LOS EVANGELIOS

 
El evangelio de Lucas menciona una cama compartida por
dos hombres
(17,34). Y Mateo 8,5–13 cuenta la historia de
un oficial militar romano que suplica a Jesús que sane a su amado pais, quien está gravemente enfermo (cf. Lucas 7).
La palabra griega pais tiene varias connotaciones: (a) muchacho, (b) hijo, (c) esclavo y (d) amante. Era frecuente
la convivencia entre militares romanos y amantes varones
y tal puede haber sido el caso de este centurión.

 

De Jesús sabemos que no se casó pero sí era capaz de
sentir amor por la gente. En Juan 11,3 leemos que amaba
a los tres hermanos Lázaro, Marta y María. Marcos 10,21
nos explica que Jesús amó a un joven que se le acercó. Mucho se ha dicho y escrito sobre la posible identidad del discípulo amado mencionado repetidamente en el evangelio
de Juan (a partir del cap. 11). Algunos han propuesto el
nombre de María de Magdala pero el evangelista lo presenta como varón. Según la tradición de la iglesia cristiana se
trata de Juan. Otra posibilidad, sugerida por el mismo evangelio, es Lázaro de Betania (Juan 11,3.35).

 

 


 

 

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 Dr. Renato Lings